Paso la vida intentando escapar de nosotros
Existe una canción, la canción del dolor, la que me sujeta, me ata y luego me arrastra por toda la ciudad, con una eterna cadena que me jala cada cierto tiempo, cuando creo olvidar, cuando creo que la herida desapareció. Y sólo sangra más que la última, deshecha mis fuerzas para escapar, escapar de nosotras, porque "no es posible escapar si estás dentro de mí". Así que, hoy directamente escribiré de Lenny, ya sin resistencia, ganas ni pretextos para guardarme lo que me asfixia, que más da si siempre seremos una cuenta pendiente.
No sé si nos amamos, quizá en ello reside mi insistencia por nunca seguirle los pasos, o al menos intentarlo, sólo frente a los demás; porque a oscuras, en secreto y a la distancia, es el recuerdo que me llevaría al cruzar el Mar Carpio. Al final, ¿Yo qué puedo saber del amor? ¿Con qué derecho podría hablar del amor?
Ningún "te extraño" fue dirigido a ella, pensado sí, mil veces, más de tres mil días, muchos más. Mi argumento más ilógico ha sido que los teextraño no sirven de nada, la realidad es que siempre me creí cobarde si ella no cedía. Y ahora estoy estancada, frente a una pared que yo misma edifique, porque lo cierto es que no ha existido un sólo día en el que su nombre desaparezca de mis pulmones.
Hace dos años creí que el mejor regalo que podría hacerle era su libertad, porque en el intento de ser canario a su lado, me convertí en su jaula. Y si de algo estoy segura es que el amor no aprisiona, el amor no debe sentirse de esa manera, retroceder para no entorpecer.
Memoricé cada uno de sus lunares, pero olvidé cada mañana preguntarle cómo prefería el cereal, sin poner pilares a sus malos momentos, sin celebrar aniversarios porque nunca tuvimos uno, pasé cada maldita madrugada alejada de ella, dejé que mis horarios se alejaran de sus manos. En ello residen mis pecados, mis faltas y por ende los protagonistas de mis pesadillas.
A veces la encuentro en medio de sueños, de esos que recuerdas al pasar de los días, que te dejan con una sensación amarga e incompleta, siempre con ganas de detenerla, con ganas de pedirle que sólo me abrace un ratito más, porque sin ella el mecanismo da demasiada lata.
El mar siempre me recordará a Lenny, quizá a la distancia ni siquiera pueda reconocerla, aún cuando mis anclas llevan por consigna sus oleajes. Algún día la marea será tan baja, tan propicia para reencontrarnos. O quizá no.
Posiblemente, luego de dos años, sea momento para soltarla, que sus camisas encuentren un rumbo nuevo, y sus libros un armario más luminoso. Con el eterno pensamiento de que ojalá el universo le regale los momentos que ya desde niña añoraba.
Si algún día eres Lenny leyendo esto, por ti podría convertirme en Karl Bushby, caminar el mundo durante tres décadas, sólo para abrazarte por la espalda. Aún si eso no fuese posible, una parte de mi cerebro siempre estará ligado a tu recuerdo, a tu risa, a tu voz, a tu cabello, a tus manos, a tu cara de frustración, y a tus sueños. Aquí, donde sea que me encuentre, estoy para ti; ya no con las mismas heridas, ya no con las mismas intenciones, con ganas de transformarnos, de revolucionar el concepto que fuimos. Tu pequeño refugio añora tus sonrisas. // Muchas cosas las construí con la convicción de regalarte el futuro que soñabas, posiblemente a este punto la situación sea diferente, pero mis cimientos llevarán tu nombre; Bruce y yo te extrañamos, y a menudo soñamos con escapar, encontrarte en la azotea, y atarnos a ti.
La canción en bucle durante dos años es Nosotros dos - Pate de Fuá
A veces escribo sin mucha hilaridad, no sé manejar mis emociones.
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