La muerte chiquita
He pensado en el suicidio incontables veces, desde los 12 años. Ha sido un pensamiento, que se convierte en ente y me abraza fuerte durante los días menos esperados. Y sinceramente en múltiples ocasiones me he perdido en la tentación de realizarlo, justo hace media hora lo anhelaba, por ejemplo. Vaya, seduzco a la muerte. La mayor parte del tiempo, me engancha la idea de saber qué se siente morir, y lo que pasa después: ¿Podré observar a los demás desde arriba, cuando se encuentren en mi funeral?, ¿Existirá el infierno?, ¿Duele morirse?, etc. Paso horas con ese tipo de reflexiones en mi cabeza, aún no existe una explicación que me deje satisfecha. La pulsión de vida y de muerte que se siente al menos unas cuantas veces en la vida, me explicaba una amiga, es lo que nos mantiene en nuestro centro, eso que nos hace sentir. Para lo cual, respondí que también existen muertes chiquitas, en las que algo que nos conformaba se apaga para siempre. Somos a través de la percepción que nuestro...