Mñeh
Hace tiempo que la vida me parece intrascendente, como observador aciguo de palomas, sin ganas de alimentarlas, sin motivación para tener algún encuentro. Es algo que no sorprende, esa soga permanente y floja, que podrías rezar para nunca tensar. La misma silla de siempre, en el bucle de las 100 canciones, las de la historia. Podría intentar someterme a procesos extraños y extranjeros, pararme a media plaza y gritar cuanto es que necesito compañía, cuanto lamento que las personas a las que cotidianamente amaba se marcharan; ojalá tuviera atorado en la garganta un sálvame a secas, ojalá quisiera pedir ayuda, oxigeno, abrazos. Lo cierto es que no siento nada, no me conmueven sus libros olvidados, ni sus camisas a medio usar; tampoco aquellos restos de amigos que algún día me habitaron. Quisiera comenzar un viaje en el que pueda vivir y morir sola, asomarme a ese abismo día tras día ha sido lo que me mantiene en pie, no busco amor, no busco comprensión. A veces me siento ...